Microbiota oral. Primera línea de defensa natural de oído, naríz y garganta

Microbiota oral. Primera línea de defensa natural de oído, naríz y garganta


La información que está a punto de visualizar está dirigida únicamente a profesionales sanitarios y por tanto es necesario una formación especializada para interpretarla correctamente.
Confirme "SOY PROFESIONAL SANITARIO" si es usted profesional sanitario en España y desea continuar en este sitio o "SALIR" para ser redirigido al sitio web orientado a consumidores.

Rica en betaglucanos, un tipo de fibra que enlentece la digestión, disminuye la absorción del colesterol y reduce la glucosa en sangre después de las comidas.
Contiene pectina, que consumida cruda y con piel ayuda a combatir el estreñimiento. Además, es rica en minerales y vitaminas que fortalecen el sistema inmune.
Al igual que la manzana aporta pectina cuando está más verde y es rico en almidón resistente, un prebiótico que alimenta la microbiota intestinal. También contiene potasio, un mineral esencial para la salud cardiovascular y muscular.
Especialmente las alubias blancas, los guisantes y los garbanzos. Compuestos por oligosacáridos que una vez fermentan en el intestino producen ácidos grasos de cadena corta, que se encargan de cuidar la salud intestinal y metabólica, reduciendo la inflamación.
Ambas son ricas en fibra y omega-3, ofreciendo propiedades antiinflamatorias, controlan la glucemia y el estreñimiento. Es importante que se consuman hidratadas o molidas para mejorar su absorción.
Incorporar estos alimentos en tu día a día es un paso clave hacia un bienestar digestivo integral y una alimentación más funcional.
Destacan las lentejas y las alubias blancas por su gran contenido en fibra insoluble. Además, las legumbres son una fuente de proteínas vegetales, vitaminas y minerales.
Los cereales con mayor cantidad de fibra insoluble son la cebada, el centeno, el bulgur y la salvado de trigo. Ayudan a mejorar la motilidad intestinal, reduciendo el estreñimiento y aportan mayor sensación de saciedad.
Además de vitamina C, contiene fibra que estimula el tránsito intestinal de forma natural.
Frambuesas, moras y arándanos aportan gran cantidad de fibra. Además, también son ricos en antioxidantes, protegiendo las células de la oxidación y vitamina C, que fortalece las defensas.
Almendras, avellanas y pistachos contienen mayor cantidad de fibra insoluble, que contribuye a la regularidad intestinal y aporta grasas saludables.
Semillas de chía, lino y sésamo molidas o trituradas aportan fibra insoluble y micronutrientes esenciales para una dieta equilibrada.
Aportan fibra, agua y minerales que favorecen una digestión ligera y un buen funcionamiento intestinal.
Combinar fibra soluble e insoluble en la dieta diaria es clave para mantener un sistema digestivo equilibrado y un bienestar integral.
Tostada de pan integral de centeno, aguacate, rúcula, huevo duro y semillas de lino negro
Ingredientes:
Receta:
Beneficios:
Consejos y variaciones:
Ensalada de ventresca, brotes frescos, tomate, huevo cocido y aceitunas
Ingredientes:
Receta:
Beneficios:
Consejos y variaciones:
Bol de Kéfir o yogur natural con mango y coco rallado
Ingredientes:
Receta:
Beneficios:
Consejos y variaciones: